Aviso al lector: No es ficción, es historia real...
Un día cualquiera camino de trabajar, hora 14.30 yo subía por las escaleras mecánicas, y por las escaleras normales veo que baja un chico con la expresión seria, concentrada, y veo que con el talón le va dando golpes a todos los escalones según baja, a la parte vertical del escalón vaya... y a cada escalón, pum, golpecito, además bajando así como lentamente, y yo lo veía desde abajo y el empezaba desde arriba...
Tuve miedo...
Ya verás pensé... este me ataca o me dice algo... O me grita si cree que le miro mal... Isa, haz que lees, haz que lees, que tienes para leer? El jueves? no, no eso no... si lo lees te reirás y creerá que te ríes de él.
Por qué me tienen que tocar todos los maniáticos raritos, no sabe bajar las escaleras como todo el mundo??? Y si se le olvida un escalón volverá hacia atrás???
(Es increíble la cantidad de cosas que es capaz de pensar el cerebro en 3 segundos)
Vale voy subiendo y él bajando, voy subiendo, subo, subo, subo... sí, le pasé, sin problemas... buf... que alivio...
Cuando ya estoy arriba casi, oigo una voz desde arriba que gritaaa...
-Pepeeeeeeeee,
Y el chico raro contesta...
-Pepe: Quéeeeee???
-Desconocido: Cómo va???
-Pepe: Naaaaa, por aquí bien, ni una baldosa sueltaaaa...
Justo en ese momento aprecio que Pepe lleva ropa y botas de trabajo. Debería haberme fijado antes.
Total, ataque de risa, salgo de la boca de metro muriéndome de la risa yo sola, a carcajadas...
El compañero de Pepe que estaba arriba se me queda mirando y sé lo que estaba pensando...
"Que gente más rara hay por el metro".
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